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El más viejo y noble estadio de Chile

Desde 1922, el Estadio Santa Laura acompaña los triunfos, los sueños y una que otra amargura de Unión Española. José Goñi, Evaristo Santos, Juan Francisco Jiménez y Rosendo de Santiago integraron la comisión encargada de construir el recinto cuando la Unión Española era un sueño que nacía de la fusión del club Ciclista Ibérico y el Ibérico Balompié.
"Hasta hace dos años", relataba a la prensa Rosendo de Santiago para explicar el porqué de la construcción de Santa Laura, "el Ibérico Balompié contaba entre sus asociados a 70 españoles, y los que concurrían a la cancha podían contarse con los dedos de las manos, pero hoy en día el número de asociados es superior a 500 jóvenes y las canchas, cuando actúa el Ibérico Balompié, las vemos, con gran satisfacción, repletas de esta juventud, sobresaliendo, para honra de nuestros esfuerzos, la concurrencia de numerosas señoras y señoritas"
El fortín rojo nació en lo que fueran todavía las chacras del norte de Santiago, pero rápidamente se fue rodeando de vida e historia. Hoy está en el corazón de Independencia, a pasos de la Plaza Chacabuco.
Santa Laura se inauguró oficialmente con un partido frente a Audax Italiano, a comienzos de 1923, y desde entonces en sus pastos se ha escrito gran parte de la historia del fútbol chileno. Hoy es el estadio más antiguo del país: los viejos Campos de Sports (levantados en terrenos donados por José Domingo Cañas y que dieron paso a lo que hoy es el Estadio Nacional), el estadio Independencia (de la Universidad Católica), el estadio Militar y el de Carabineros y el Fortín Mapocho son sólo recuerdos.
Durante décadas Santa Laura fue el estadio casi exclusivo del fútbol en Santiago. Incluso más de cuatro partidos por fin de semana llegaron a soportar sus pastos en los años '80. Luego vendrían San Carlos de Apoquindo (U. Católica), el Monumental (Colo Colo) y reductos más pequeños (como La Cisterna y La Florida) en los que se refugiaron los otros clubes de colonia.
En 2005, después de años de penurias económicas, los días se Santa Laura parecían contados. El proyecto de la Unión Española del nuevo siglo -presidida entonces por Salvador Calera- era construir un reducto más pequeño (para unas 15 mil personas) pero moderno (techado) en los faldeos cordilleranos de La Reina, un lugar donde toda la colonia y todos los deportes tuvieran su espacio. Pero la rueda de la fortuna volvió a girar y Santa Laura ha vuelto a la vida para permitirnos seguir disfrutando de él, porque no hay estadio en Chile donde se paladee mejor el fútbol.